7 de marzo de 2012

Playlist Noise

Esta lista de reproducción se podría haber llamado también "Playlist Mascletà" pero he querido dejar lo de noise para que quede completamente claro: RUIDO. A mí no me gusta hacerlo pero me gusta -si es que es esa la palabra. ¿Que el ruido no es música? No lo será pero me gusta -si es que es esa la palabra. Tampoco a las hamburguesas vegetales se les debería llamar hamburguesas y se hace.

Los residentes en Valencia, como una servidora, tienen en esta playlist un arma de alto calibre. A los que les gusten las Fallas, les servirá de complemento para la fiesta porque esta lista desprende incluso olor a pólvora, más en concreto, a dinamita. A quienes no les gusten, que abran las ventanas y contraataquen poniendo esto a todo volumen. Son 21 minutos y aunque parezca la misma canción, no lo es. El que avisa no es traidor.



Cuando vas a un concierto y en la entrada te regalan unos tapones para los oídos, no te queda más remedio que sospechar que estás entrando en la boca del lobo. Si encima vas a ver a My Bloody Valentine, aunque sea en una reunión tras muchos años de silencio, te ca**s -con perdón- por la pata abajo. Tuve la "suerte" de ver a este grupo mítico, que sólo necesitó sacar el Loveless (donde se encuentra el "Only shallow") para que se les encumbre, en el Roundhouse de Londres, que es una excelente sala de conciertos con forma de plaza de toros y que para la ocasión vistió los laterales de bafles desde el suelo hasta el techo. Un tercio escenario, dos tercios bafles. La ecuación no falló y aquello metía más ruido que una batalla de "corralito" contra "chirigota". 
Una, que es muy chulita, se intentó no poner los tapones y vivir la experiencia como tenía que ser: a pelo. Lo logré a ratos pero en el último tema, "You made me realize", acabé pidiendo la epidural a gritos. Los chavales más jóvenes, que se habían acercado a las primeras filas, se tapaban los oídos y la sala acabó medio vacía porque, después de 15 minutos de "tortura sonora", no importa lo joven y moderno que seas... sólo una buena tauro como yo podía resistir aquello. Para muestra un botón -sólo son dos minutos-, a ver si hay huevos...

"Upside Down" es el primer single de los Jesus & Mary Chain y, como se suele decir, toda una declaración de intenciones. Los temas que le siguieron no son tan ruidosos pero con esta canción los escoceses dejaron claro que la distorsión es un instrumento más para ellos. Los bafles de My Bloody Valentine te dejan sordo pero los de los JAMC incluso te despeina: tiran el pelo hacia atrás y te ponen los ojos chinos si estás muy cerca; lo sé porque lo he vivido (cuando era joven, así me he quedado...). Y es que: the Jesus & Mary Chain are always going to be better than My Bloody Valentine. Lo pongo en inglés para que mi amigo Jay no tenga problemas con el Google Translator y se entere de una vez. 
A veces gasto energías que no sé ni de dónde salen en cosas absurdas como discutir con Jay, viernes sí y viernes también, sobre cuál de esos dos grupos es mejor. He invertido muchas cervezas y muchas horas en el tema pero el placer de discutir por discutir es impagable. 
Necesitaba un poco de ruido en mi vida. 
Este fin de semana he estado haciendo un poco de trabajo de investigación y he visitado mi antiguo barrio de Londres para descubrir que han cambiado las tiendas de comida caribeña y las peluquerías africanas por locales de conciertos. En las mismas calles por las que antes pasábamos casi corriendo para ir del autobús a casa, ahora se aglutinan jóvenes borrachos tan flacos que ni se verían si no fuera porque son muchos. El caso es que he confirmado con satisfacción que hay toda una nueva generación de grupos que hacen ruido.
Los culpables, en parte, de esto son los americanos No Age que, gracias a los tiempos que corren y a la sobre producción de discos, se han convertido en todo un clásico en menos de cinco años. Los artífices de "Boy Void" son sólo dos pero qué manera de aporrear la batería a la vez que se canta y qué manera de sacarle partido a una guitarra. 
Otros jóvenes, guapos y rescatadores de las camisas de cuadros son A Place To Bury Strangers que, con ese nombre, temas como "Everything always goes wrong" y un disco que se llama Exploding Head, no esconden de qué pie cojean.
Los descubrí en Polonia, en una carpa llena de ruido, jóvenes guapos con novias guapas, ruido, vaho, ruido, humo, sudor y ruido. Descrito así suena muy erótico festivo pero, en realidad, de erótico nada y de festivo depende de cómo te lo quisieras tomar. A mí me hipnotizaron. Puede que suenen demasiado a esto o a lo otro pero creo que está claro que no intentan engañar a nadie. Han cogido una característica de los Jesus & Mary Chain y le han subido aún más el volumen para explotarla del todo. No han inventado nada pero el directo me impactó, y lo digo  de manera literal, porque estar allí era darse en los morros contra una pared de un sonido que ya no funciona tan bien en disco.
Las portadas de Liars son, especialmente las primeras, un poco raras pero su cantante, en directo, lo es mucho más. Está entre el desaliño, la epilepsia, la hiperactividad y la ida de olla directamente. Me costó años situarlos, ya que la primera vez que los vi no sabía quiénes eran y no me quedé con el nombre; sólo los recordaba como aquel concierto de unos raros en el Primavera que nos gustó tanto. Tras repasar carteles de ediciones anteriores del festival (fue en 2004) y atar cabos, descubrí quiénes eran los Liars.
Años después, la coincidencia quiso que ese disco que oía en la tienda donde trabajaba y que me acerqué a propósito a preguntar de quién era (eso es mucho esfuerzo, que conste), resultó ser de el Liars de los Liars. Era el destino. 
A los Raveonettes los he puesto para dar una tregua. Este dúo intenta hacer algo de ruido, como en "Sad Transmission", pero son demasiado monos y tienen alma pop. En realidad, tenía que haber puesto a Suicide porque, después de lo visto el año pasado, estos señores son el súmmum del ruido... pero también de la tocadura de hu***s para muchos -yo aún me estoy debatiendo-, así que no me he atrevido.
Cerramos otra lista de las largas con los Manhattan Love Suicides y su versión de "Orphans". Mi manía de no leer mucho los créditos de los discos hizo que me sorprendiera en un festival cuando vi a una señora vestida de negro y con cara de muy pocos amigos, tocar esta canción. Iba acompañada de un apuesto caballero que entró a la sala entre el público sosteniendo sin temblar su camisa bien planchada en una percha. Eran Teenage Jesus & The Jerks, que son los autores de esa canción y, según la Wikipedia, los precursores del No Wave, etiqueta que a saber a qué se refiere exactamente pero que se parece sospechosamente a No Age. Todo vuelve. Esa señora de armas tomar era Lydia Lunch, que será todo lo respetable que tenga que ser pero da un miedo...
El miedo, como la angustia, el agobio, la hinchadura de hu***s (cómo estoy hoy, lo siento), las patadas en el estómago, la intensidad y el desfici, que es una palabra valenciana de traducción imposible, también tienen derecho a traducirse en música. Y para eso está el ruido. 

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